Técnica: fotografía -muñeca de porcelana, cabeza reconstruida con restos de la original y arcilla-, collagemartes, 16 de febrero de 2010
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Técnica: fotografía -muñeca de porcelana, cabeza reconstruida con restos de la original y arcilla-, collagemartes, 9 de febrero de 2010
LOS MANIQUÍES DEL DEMIURGO
Habita entre este nido de moscas y el Reino de los Absolutos -esa ciudad extraterremal edificada por la quimera colectiva- un Hombre-verdad, algo así como un semi-dios: el Arquetipo. Es modelo: las exigencias de la sociedad se expresan en su persona. Es símbolo: esconde tras su imagen las estructuras que mantienen viva a cada sociedad –mandatos divinos o seculares, moral, disciplina, guerra, odio institucionalizado, etc…-. Estas funciones se verifican en arquetipos de todos los tiempos: la autoridad y el orden encarnados en Marduk, la mansedumbre en la imagen bíblica de Abraham, el escultórico ideal de belleza grecolatino, la bestia rubia de la propaganda goebbeliana, el businessman triunfador de la TV o la modelo del almanaque.
El arquetipo es una imagen y una idea. Es cuerpo y mente, es un ser completo.Tiene sus gestos, su manera de vestirse y de hablar, de amar y odiar, de obrar y pensar. Cada detalle que forma al Arquetipo es fundamental para el trabajo del Demiurgo, ese gran aparato de control y adoctrinamiento que funciona como individuo colectivo y que engloba: familia, escuela, club deportivo, iglesia, medios de comunicación, hospitales, sanatorios y otras numerosas instituciones. Esta red con conciencia propia, creada para el dominio y la homogeneización de cada miembro de la sociedad, comienza su trabajo modelando la materia prima –esa criatura de “arcilla” llamada niño- acorde al modelo del establishment.
Uno de los órganos infalibles del Demiurgo son los medios masivos de comunicación, con su capacidad de envolver los sentidos y vegetalizar al espectador. La pantalla se inunda de publicidades histriónicas donde el rockerito rebelde de la MTV se aparea con hembras de grandes culos, donde la mina se gana las miradas de todos con sus rizos definidos y sus labios brillantes y donde el yuppie vividor fuma su Marlboro mientras exhibe su 4x4. Es así como, alimentando el hedonismo y promoviendo el eudemonismo materialista, el Demiurgo construye la idea de “premio” en los individuos. Él sabe que hay que proveer a los siervos de ciertos placeres para mantener la estabilidad. No son sólo máquinas -como en su momento habrá creído Frederick Taylor-, son bestias con estómago y y verga. El peón necesita su dosis semanal de irracionalidad, o más bien sensación de irracionalidad -nada escapa de los cálculos del Demiurgo-. En este siglo XXI no se puede explotar a todo el ganado humano con la misma facilidad de hace dos siglos atrás, no basta con que se le tire al obrero dos migajas de pan después de que ha estado laburando toda la semana como cucaracha. Hay que justificar su esclavitud diaria, dándole una noche de boliche, un strip-dance o un partido de fútbol. De este modo, el Demiurgo, con su naturaleza proteica y multifacética, organiza científicamente y mantiene bajo control la ilusión de escape. Con eso ya se ahorra tener que sofocar algunas huelgas y barricadas.
Hablemos de los arquetipos familiares. De lunes a viernes, papá llega a casa después de haber estado laburando todo el día como el esclavo moderno que es, se sienta a ver el noticiero necrofílico de la tarde, escupe algunos comentarios como “a estos negros de mierda habría que matarlos a todos” o “hace falta mano dura en este país”, y termina el día sepultado en la cama –a lo sumo se masturba con alguna Playboy que tiene escondida por ahí-. Llega el fin de semana y se permite el lujo de ver algunos partidos de fútbol y tomarse unas cervezas. Aprovecha también para juntarse con Rodolfo y la muchachada: discute con ellos sobre deportes y hace alardes del gran negocio que tiene en manos. Todo un triunfador. Mamá yace achicharrada en el living, hablando por teléfono con Marta sobre cosméticos y bijouterie. Momificada en la rutina, con su licuadora y sus libros de autoayuda. Fantaseando con estirarse la cara para no verse como una cincuentona desabrida. Esos dos cadáveres, sostenidos por un pedo vital que les dice “mañana a trabajar, para ganarse el pan de cada día”, son los primeros en dar forma a la materia prima, alimentando en su interior a los gusanos de la fobia, el odio, los prejuicios y el moralismo barato.
La escuela. Otro teatro de arquetipos. Desde el principio educan a jueces y verdugos ¿No recuerdan cuando la profesora de matemáticas felicitaba al “aplicado” y castigaba a los “indisciplinados”, y cómo eso se invertía en las clases de educación física, donde al “sabelotodo” lo cagaban a palos? Pues es sencillo: en las clases teóricas se idealiza al arquetipo del joven estudioso, es decir, con buena capacidad para memorizar teoremas, definiciones y demás porquerías; ya que la sociedad del futuro necesitará científicos y jueces (todos íntegros ciudadanos, con corbata ajustada y bozal bien puesto). Mientras tanto, en las clases de educación física se premia al mastodonte que escupe fuego, al atleta combativo, al macho alfa fornido y competidor; ya que esa misma sociedad del futuro reclamará también soldados de sangre fría y rabia chauvinista, listos para invadir Polonia y aplastar inadaptados.
El Demiurgo ha triunfado: generaciones de conciencias manufacturadas transitan las calles. Sin preguntar. Sin responder. Putean por esto y por aquello, pero la verdad es que no les interesa salir de la Caverna (tiene un buen aire acondicionado). Tampoco pueden ver más allá del horizonte de los arquetipos. No se atreven. Uno de los grandes temores de las personas -diría que de los más profundos, más allá de que te afanen el DVD o te pegue un tiro algún pacoinómano de ocho años- es despojarse de la obra del Demiurgo, liberarse de esa gran máscara social, y descubrir que allí, detrás de esos 40 años de vida mediocre y condescendiente, hay gusanos. Sólo gusanos.
miércoles, 3 de febrero de 2010
jueves, 28 de enero de 2010
Ordinary Story
"Gather the faithful and propose a toast
To the epoch of indifference"
"Reúne a los fieles y ofrece un brindis
A la época de la indiferencia"
M.F.
Historia normal
Lamentablemente yo no conozco de cerca a “ladrones, pobres o marginales”, he ido a un barrio pobre (o villa, si se quiere) pero no he estado dentro. Trato de imaginarme como es la vida de alguien que se roba un caño, y lo pienso en Mendoza, Argentina. Y me acuerdo de una frase del diario Los Andes, relativa a un estudio sobre delincuentes en Mendoza, "El 20 % de los delincuentes comete el 80 % de los delitos", y Montbrun, especialista del instituto Cegesco, decía: "Hay como un prejuicio de que sobre este tipo de delito no se puede hablar porque ese tipo de delincuente es una víctima del sistema social, eso está claro pero también es cierto que hay que promover las medidas para evitar este tipo de disfunción. Estas medidas no pasan tanto por las leyes como por las condiciones socioeconómicas en las que está creciendo un sector muy importante de nuestra niñez y adolescencia".
Me parece que no solo hay prejuicio, sino que a nadie le pinta hablar sobre delincuentes a menos que sea para decir que hay que matarlos a todos y que quieren que vuelva la dictadura militar para arreglar mágicamente los problemas de los que nadie se quiere hacer cargo. A algunos les gusta meter la mugre bajo la cama, y ordenar su habitación metiendo todo en el armario.
Lo que sí me jode y duele es una palabra de mierda sobre la quiero hablar y que me parece que pasa desapercibida casi siempre. El “especialista” dijo: “para evitar ese tipo de disfunción”.
¡¿Cómo que disfunción?! Odio ese duende fascista que tienen todos atrás de la oreja y que les mete cositas entre líneas, NO HAY DISFUNCIÓN, no se trata de órganos que producen bilis bien o bilis mal, no es un ojo que necesita lentes, no es un engranaje que anda mal, y no es un flaco que necesita un bastón.
Este tipo es un especialista, y estudió a Durkheim, pero el pibe de a pie, dice y piensa en los mismos términos. Como si una oveja que se escapa del camino de dios y quiere escaparse de la fábrica hay que volverla a traer a la misma fuente de la que nació. Pensemos en una persona que tiene una vida de mierda y tiene odio, violencia, hambre y droga, agarra un arma y hace bosta esta sociedad de mierda que lo tiene tirado a la basura. ¿Qué le vas a dar?¿Una hamburguesa, un trabajo de 8 a 6, una televisión, un perrito, una misa todos los domingos? Y no es que está fuera del sistema, para nada, está bien adentro y es el eje del mismo. Este mundo funciona a base de pobres, ladrones y traficantes. ¿Qué hace el empresario y político con guita, o el pibe que quiere estimularse en una fiesta electrónica, el estudiante de medicina que quiere pasar un examen, o el chabon que quiere iniciarse sexualmente a los 18 años? : drogas estimulantes, prostitutas y guardaespaldas.
Me hace acordar a esta película reciente, “señor de la guerra”, que dentro de lo que es cine yanqui, safa. Te da a entender una par de cositas históricas sobre venta y trafico de armas; el protagonista es un enorme traficante que al final atrapa un cuerpo especial, como si fuera una policía de trafico, no me acuerdo, y después lo liberan, sin cárcel ni fianza ni nada. Porque necesitan que alguien haga el trabajo sucio y que venda las armas que hace Estados Unidos, que eso no lo muestra tanto la película. Si EE.UU. Produce armas mas que cualquier otro país, algo tienen que hacer con ellas, a algún lado tienen que ir a parar y algún país van a ir a invadir, como Irak o construyen una flota naval (IV Flota) para vigilar la costa Latinoamericana y hacernos acordar de que tenemos que pagarles su deuda, su FMI asqueroso, nuestra “deuda externa”.
Cocaína cosechada en Bolivia, mujer salida de una villa, marginal de clase media (también hay marginales de clase media) que aprendió a pelear. Es decir, pobres, pobres, pobres.
Lo mismo que con la prostitución infantil. Es un círculo mundial de intercambio. Los que consumen esta y otras prostituciones, son personas con dinero de sobra y que tienen la capacidad de comprar niños desde otros países y/o hacer “turismo sexual”, esta gente es de los países ricos, los países “centro” (Europa, Norteamérica). ¿Y quienes proveen los humanos para la explotación sexual?, los países periféricos que no tienen tanto control, que hay corrupción y pobreza, en definitiva, donde es mas fácil raptar alguien.
Todo esto es posible gracias a que hay pobres, muchos y desesperados, y que el juez y el policía son fieles siervos de los sobornos, así como también la Coca-cola nos ayuda a generar clases medias pajeras que no pueden mover un pelo en contra de la decadencia.
Sobre el plusvalor de todos los que van a la oficina o cosechan ajo y entregan su energía a grandes acumulaciones de capital para que con esa energía hagan lo que quieran y tomen decisiones sin preguntar a nadie, sobre este gran afano, se carga el peso enorme de nuestra “civilización”. O acaso, Monsanto (empresa encargada de producir químicos y demás cuestiones alteradas genéticamente como la soja) le preguntó a alguien si estaba buena la idea de vender semillas de soja transgénicas híbridas, para que la planta que nos vendió no de frutos, o sea futuras semillas, para después volver a plantar y así nos ataba a comprarle sus semillas que resisten los pesticidas (como el glifosato). NO, no le preguntó a nadie, y no hay ley que le diga que no, porque es una empresa privada, pero va un tipo a limpiar el piso de la fabrica y le entrega sus fuerzas a una maquina que le esta desgastando los suelos cultivables de los que después sus hijos no podrán comer.
Además, si el 20% es el que afana y se queda con la ganancia, eso nos dice algo: que se trata de un crimen organizado, no hace falta la Camorra y vestirse de traje, fumar habanos y clichés para hablar de crimen organizado. No solo hay mafia en Italia, Rusia y Colombia (aunque hollywood lo quiera). Se trata de una burocracia del robo con ladrones conocidos y avalados por la policía y policías ladrones; la ley, los jueces y abogados que los dejan en libertad y se aprovechan de sus ganancias; el ladrón mal alimentado, drogado, con un fierro en la mano, es un simple peón de alguien que se queda con el pedazo grande, que no mueve un pelo, vive en el Dalvian (barrio privado) y la pasa bomba. Y si escapa a esa red básica y chota, ¿Adonde va?, a la cárcel, donde te violan, te cagan a piñas y aprendes a robar y matar mejor y por ahí haces buenos contactos y entras al círculo de ladrones destacados, a ese 20%.
¿Y que pasa con el otro ochenta por ciento que se roba el 20%?, ese pibe o piba es el que peor la pasa en esta cadena alimenticia de mierda. Porque es un pobre pibe que se afana un medidor de agua para vender el bronce, el que le roba a una vieja la cartera y con lo que consigue se come un alfajor y fuma paco. ¿Es lo ultimo?¿La ultima piezita en el domino decadente? Lamentablemente no, la que peor lo pasa es esa piba, esa flaca, que es pobre, que no tiene “educación” y que tiene que ofrecer su cuerpo para conseguir el paco y algo para comer. Y esos niños y niñas que se venden para la explotación sexual, y esas mujeres que son sigilosamente secuestradas, drogadas, violadas y prostituidas.
Mi abuelo se escandalizaba con que le robaran esas cosas, pero no es consciente de esto ultimo. O de los basurales adonde van los pibes a comer y a rebuscar por algo entre la basura.
¿Es eso una disfunción?¿A esa gente hay que cagar a tiros, meter a la cárcel?¿Esos son los que va a “solucionar” una dictadura? [Me cuesta imaginarme a un dictador que no haya recurrido a prostitutas o prostitutos].
Eso no es disfunción, pero pasa que en la tele no podés mostrar eso, y es lo más bajo de la pobreza, es lo mas duro de ésta fábrica y hay que jugarse la vida para rescatar a un niño o niña prostituida/o porque están repletas de intereses y la gente los paga caros.
Lo que no significa que hay que desistir.
M.F.
miércoles, 6 de enero de 2010
lunes, 21 de diciembre de 2009
La escuela es un rito de iniciación para la picadora de carne
Imaginate que no entrás en los diversos moldes que te propone este mundo y no te gusta jugar al fútbol, ni jugar con autitos, ni salir a bailar. Simplemente te quedás afuera. O mas básico, si no sos como las demás y sos negra, o fea, o gorda, o mala onda. Sos automáticamente excluíd@, porque más allá de que la gente no te quiera específicamente atacar, vas desapareciendo de a poco y vas perdiendo todo aprendizaje de herramientas para relacionarte con los otros, perdés los códigos, ya no hablas el mismo idioma y no tenés cosas que compartir con los demás.
Pero igual seguís adentro del mismo juego que los demás, solo que no tenés los requisitos para tener un lugar en la manada, lo que se llama en psicología “grupo de pertenencia”. ¿Cuántos pibes/as están ahora recluidos en su computadora creyendo que son alguien (es decir: que tienen un lugar en la sociedad que está mejor que el que tienen en realidad) a través de un fotolog, facebook o MORPG (del inglés massively multiplayer online role-playing games, juegos de rol masivos de varios jugadores en internet)?
Además de que en el curso al profesor mucho no le importa lo que pasa, pues su tarea es simplemente demostrar que los chicos saben las respuestas del examen, y mucho no van a hacer por un sueldo de $600 y papá y mamá están ausentes, trabajan todo el día, o están tan aislados como vos. La escuela no enseña tampoco a otra cosa mas que a obedecer (como nos hacía recordar Michel Foucalt), en la escuela no te enseñan a ser feliz, a amar, a ser libre. No, para nada, el preceptor o el profesor están muy atentos a si tenés el uniforme bien, si sabés matemática, si haces ruido en el izamiento de la bandera, si hablás mucho en clase, y a lo sumo, si sos un alumno problemático.
Y lo peor, lo mas asqueroso, es que si sos un alumno problemático te llaman a tus padres, te ponen amonestaciones y castigos, te mandan a una psicopedagoga, estigmatizándote frente a tus compañeros, haciéndote saber que sos el cáncer del curso y que sos “rarito” para que los otros te miren con esa falsa caridad como si fueras un perro lastimado. Te presentan como el chivo expiatorio de lo que es en realidad un problema grupal y social, culpan al individuo, al/la simple chabon/a que está tirado a la basura, de ser un/a pibe/a diferente.
Y lo peor es que estos falsos e hipócritas intentos de ayudar al flac@ lo hunden más en su depresión pues le generan un antecedente de frustración, porque el problema se cajonea para que el año siga con sus materias y pruebas y rendimientos, el psicopedagogo no es un psicólogo y eso hay que tenerlo claro y el psicólogo no necesariamente es un psicólogo social, y como no le van a dar un grupo de amigos o le van a sacar de encima el peso de no ser un cristiano occidental y puritano, no le están ayudando en nada porque se utiliza el diván (en el mejor de los casos, ya que es raro que una persona a esa edad vaya al psicólogo y que esté preparado psíquicamente para eso) para ver que anda mal en el individuo y no se le enseña que por ahí no hay necesidad de ser cristiano, occidental, patriarcal y autoritario, tener minitas o seducir a los hombres con tu culo, sumisa y rubia. Ni es necesario saber jugar al fútbol, que no es mas fuerte quien levanta mas pesas, o que por ahí lo que te enseñaron en historia es mentira, y que Belgrano no miró el cielo y creó la bandera, y que la pobreza no es algo normal y que algunos tienen la culpa, que la historia no empieza en Europa y que la filosofía clásica (lo que se dice ahora como clásico, la realidad del dignificado del termino) no es la griega, sino el liberalismo y el positivismo.
Lo que nos queda por entender es que no se trata de que una escuela sea mas progre o no, que si funciona mal o bien o si el profesor tiene un buen sueldo. La escuela no está hecha y pensada para dar al humano una integridad, la escuela está repleta de darwinismo social y elección del mas fuerte, con exámenes, fechas límite, deportes donde se gana o se pierde, y todas las cosas culturales que funcionan si ves las mismas novelas, ves los mismos programas, la misma música, y tenés temas de conversación.
Y las demás instituciones son muy similares, son del todo invasivas y pretenden formar y deformar a un individuo desde sus mas íntimas entrañas: fijan un horario para despertarse, una forma de vestir, un idioma estricto, una cultura específica, una bandera, los diversos puntos de vista con los que no necesariamente tenés que coincidir pero que si o si tenés que aprender y poner en la prueba, y las doctrinas religiosas que te imponen o te hacen tragar sutilmente con cosas que parecen inocentes como navidad, o suposiciones religiosas como el alma, etc.. Ya la palabra misma lo dice claramente, solo que algunos tratan de suavizarla, se trata de una “prueba” para ver si sos apto o no para esta sociedad, y el que no, repite de año. El que no es apto se va, nosotros pensamos que es algo pasajero pero la educación siempre ha sido en la historia de una manera parecida, como en Esparta, o con los diversos ritos de iniciación, que ahora quedan el los clubes de rugby, en la fraternidades o en los cumpleaños de 18 de los hombres. A ver, en cierta época, en Roma, cuando las mujeres llegaban a una edad adolescente se las “desfloraba” (una mierda la palabra) colocándolas en una estatua que les metía un pene en la vagina, o los rituales donde se circuncidaba (cortar una parte del prepucio de diversas maneras, piel de arriba de la cabeza de la pija) a los varones, para convertirlos en adultos. Solo voy a dar un ejemplo pero abundan, cito: “Entre algunos árabes una particular repulsiva forma de circuncisión llamada Al-Salkh es practicada. Se le extirpa al pene su piel en su entera longitud, y toda su piel con pelo que lo rodea es cortada. La operación es realizada en la presencia del padre del chico y la chica con la que pretende casarse. Burton dice que si el chico gritaba, el padre lo mataba de una, y que un quinto de los chicos moría como resultado de la operación.” (“Love in action. The sociology of sex.”, Dr. Fernando Henriques M.A.”)
Si entendemos que detrás de la escuela esta el mismo esquema que hay en las instituciones fundantes vamos a ver sus mecanismos casi o totalmente industriales de filtrado. Como un regimiento del ejército o un hospital o una fábrica, en la escuela hay jerarquías (gente mejor y gente peor, la dicotomía de poder: adulto contra niño, reprimiendo aquello que esta mal), hay reglas, imposiciones, castigos, límites. En la mayoría de las instituciones clave de estas sociedades los reglamentos están llenos de límites e imposiciones y poco o nada dicen de las libertades, es como si las libertades estuvieran dentro de esos límites y estuvieran además dadas por sentado, como si todos supiéramos de antemano como divertirnos y “pasarla bien”, no hay una oración que diga: “el alumno tiene que ser feliz, debe integrarse al grupo libremente y poder cambiar de grupo si en el que está no se siente cómodo o no siente el afecto como él lo necesita”, y si se intenta algo parecido en un reglamento, se haría de forma represiva pues se le obligaría al niño a ser feliz con un grupo de gente que por ahí le cae mal o simplemente no tiene temas de conversación, se le obligaría a coincidir con un profesor que es de otra religión, se le obligaría a estudiar una materia que no le gusta o no le gusta como está dada.
O sea, como haría reflexionar Franz Hinkelammert, se trata de que el humano pueda elegir de verdad, no la falsa libertad de elegir entre pepsi o coca-cola, islam o cristianismo. Se trata de ser parte de una institución realmente en la capacidad de poder transformarla a la ves que te transforma, porque en la escuela se transforma e imbuye de miles de cosas al humano pero para que el/la pibe/a pueda cambiar algo hay miles de trabas. Y allí, en esa dificultad de cambio es donde aparece la estereotipia, que en un análisis de psicología social, se entiende que si la relación entre personas se estanca, se polariza y se adquieren roles fijos, como el típico caso de el profesor que da y el alumno que recibe, se cae en la estereotipia, es un estereotipo que reina sobre lo que el otro es, mas allá de lo que es en sí o puede llegar a ser. En una relación tiene que haber mutuo aprendizaje y reciprocidad, igualdad de condiciones de cierta manera, dinamismo y cambio en los roles, en la forma de ser, en la forma de hacer, en dar y recibir. Si no esto no es mas o menos así, aparece un vínculo enfermizo y se clava la dominación, lo cual en algún momento entra en crisis y para poder cambiar una relación y un contexto social podrido no queda otra que quebrarlo por tener un equilibrio tan rígido como el cristal. Romperlo, pues el/la joven o el niño/a, por suerte, no tiene un lugar en la cadena alimenticia desde el que no pueda ser pisoteado, ni entiende del todo las reglas, y no tiene las herramientas, no tiene “cancha” para resolver una modificación menos violenta para terminar con una situación que harta.
Y que quiero que se entienda este reclamo empático, como ponerse en el lugar del otro o acordarse de las situaciones similares que uno ha vivido y si no se las ha vivido ni de cerca, escuchar al que sí, de manera sincera.
Porque la escuela es la mayoría de las veces un lugar de mierda en el que te hacen creer que estas acompañado cuando en realidad estas completamente solo y exigido, donde no se tiene en cuenta las diferencia para intentar una tontería pragmática falsa de que sean forzadamente todos iguales y tabula rasa pa' los pibes. Es una situación desesperante cuando sos diferente y a todos les importa un carajo porque quieren, como vos, aferrarse a que son iguales que los demás para formarse una identidad y creer que no están solos. Y a medida que sos excluido, sólo te vas excluyendo, y después hay gente que es tímida y gente que es divertida, y si sos diferente, sos tímido o demasiado feliz y no sabes atenerte a las reglas y al trabajo duro (flagelaciones y auto-flagelaciones), sin importar si realmente sos tímido o extrovertido y te construyen, recordando a Foucault, una cadena y un molde para que de alguna manera puedas entrar en la moledora de carne.
Es una situación angustiosa, desesperante, solitaria, la que tiene que pasar el/la piba/e que es diferente, en cualquier institución, pero en especial la escuela, que te agarra y te viola cuando más en bolas o concha estás.
M.F.

